Camino de vuelta III (y fin)

Archivado en: General — Por Milady
El 25 junio 2014 a las 17:49

De este modo los días iban pasando y Susan cada vez se veía más frustrada: todo parecía seguir igual de frío y duro, no parecían avanzar hacia ninguna gran liberación y la gente venía con cuentagotas. En ocasiones pensaba que si viniera un buen número de liberados muchos morirían de hambre o de frío, pues los recursos escaseaban. Sin embargo, lo que finalmente hizo que decidiera escribir una carta de despedida fue la primera y única vez que contempló un parto. La gente pasó muchas semanas coreando a la mujer y a su compañero, felicitándoles por traer una nueva vida, un nuevo niño libre. Para Riu eran las mejores pieles y las mayores porciones de comida, todos volcados en el cuidado de esa familia. Llegó el día del parto y todo el mundo se agolpó alrededor de la cabaña, dejando entrar a unos pocos que sentían la curiosidad y que dado que eran demasiados los interesados fueron elegidos por sorteo, y Susan fue una de las agraciadas. Sin embargo, ese “festival de la vida” fue más horrible y duro que cualquier otra cosa que hubiera vivido, y el alivio y la alegría que todos empezaban a sentir con la primera sonrisa de Riu después del parto se vio truncada por los gritos de los médicos y ayudantes: “Tenía el cordón al cuello” “Está perdiendo mucha sangre”. Ninguno fue echado porque no molestaban, aunque algunos decidieron irse. Susan sin embargo se quedó y vio como la vida abandonaba a la hasta ayer bienaventurada Riu. El niño sin embargo sobrevivió pero sólo por un día y medio más, un día y medio triste y agónico pues no había madre lactante entre las mujeres libres, ni lograba alimentarse de ninguna de las famélicas cabras que tenían en el campamento. La tristeza caló en el corazón de todos los rebeldes del campamento, y juntos se apoyaron para seguir adelante y recordar a Riu y su sueño, analizando los problemas del alumbramiento para poder aprender de ello.

Pero Susan decidió que era demasiado dolor innecesario para sufrir. Si estuvieran en la ciudad, Riu estaría viva, feliz y trabajando, y el niño estaría creciendo en un hospital hasta que pudiera trabajar. El desánimo y la añoranza se hicieron dueños del corazón de Susan, o más bien C36CF que es el nombre que siempre la ha acompañado. Añoró los amigos y el trabajo y las películas y las flores virtuales. Escribió una carta de despedida a Vladimir dejándosela en la puerta de su cabaña para que lo encontrara nada más despertar y se encaminó hacia la ciudad con algo de comida y agua como único equipaje: una vez llegara no necesitaría nada. Bien es cierto que ella huyó de la ciudad y cuestionó al sistema, pero también tenía información valiosa y nadie como ella apreciaría la vida en la red, a sabiendas de lo duro que es el exterior. Cierto es que pueden fomentar el crecimiento poblacional para sustituir a aquellos que se van, pero eso cuesta dinero y recursos y ella ya estaba preparada. Así que C36CF avanzaba pesadamente hacia la ciudad esperanzada en su acogida, en volver a ser conectada a la red y vivir nuevamente sin preocupaciones.

Ya se divisaban los bordes de la ciudad y los primeros límites que periódicamente definían en el suelo los rebeldes indicando el alcance de los centinelas de las calles. La comida se había acabado y las jornadas pesaban amargamente sobre su piel, sus huesos y sus ojos, pero conforme se acercaba se sentía inundada de una renovada fuerza fruto de la alegría. Una caja negra de metro y medio de altura y un metro por cada lado de la base se dirigió a ella: la parte de arriba era de algún tipo de cristal y se intuía mecanismos dentro de ella, y una suerte de scaner se movía para identificarla. C36CF se quedó quieta mientras la caja sacaba se su interior unos brazos articulados que la agarraron por brazos y piernas, mientras que otro brazo se dirigía a su cabeza y le cubría como el casco de la silla que seguro esperaría en su casa, después de este simple protocolo de recogida de información.

  • Quiero volver a casa –dijo, como si realmente estuviera hablando con la máquina, aunque sabía que no necesitaba saberlo porque la máquina estaba leyendo sus pensamientos. El robot sabía que estaba arrepentida y dispuesta a volver sin arrepentimientos, estaba dispuesta a que jugaran con su mente como quisiera y a obtener el peor de los trabajos. Susan estaba segura que el centinela entendería que esa pieza jamás dejaría de trabajar por la maquinaria que suponía la red.

Pero… ¿quién quiere una pieza defectuosa en su maquinaria?

La Larga Noche se hace física en la nueva tienda de Bubok

Archivado en: General — Por Reset Reboot
El 12 mayo 2014 a las 11:30

Con motivo del Día del Libro, el 23 de Abril, se inauguró la nueva tienda física de Bubok, donde se podrá adquirir parte del catálogo de ésta plataforma de autopublicación.

La autora de La Larga Noche, Loli Pérez, decidió unirse a este catálogo físico y colaborar así en esta nueva iniciativa de Bubok y estuvimos presentes en la inauguración, donde se ofreció un piscolabis y diversas entrevistas a los medios de comunicación.

Loli posando en la tienda de Bubok con su libro.

Loli posando en la tienda de Bubok con su libro.

Además, podemos anunciar, con orgullo, que ya tenemos el primer comprador de La Larga Noche en la tienda de Bubok (y sospechamos que quizás el primer libro vendido en la tienda, pero no disponemos de confirmación oficial) y aquí posa el comprador con la autora.

Loli y su primer comprador en la tienda.

Loli y su primer comprador en la tienda.

Si estáis interesados en la tienda y su catálogo, especialmente, en La Larga Noche, y no os gusta comprar por Internet, podéis acercaros a Calle Belén, 13, en Madrid, cerca del metro Alonso Martínez. ¡Os esperamos!

La larga noche sigue al pie del cañón

Archivado en: General — Por Milady
El 14 febrero 2014 a las 19:10

Buenas amigos.

Siento haber tardado en postear, pero estaba liada con alguna que otra cosilla. Una de ellas es que presento La larga noche al VI Premio de creación literaria de Bubok, a ver si hay suerte porque competencia hay mucha. No es el único concurso al que me pienso presentar, y no es lo único que estoy haciendo: Como adelanto, deciros que pronto postearé una historia que espero me sirva de prólogo para un futuro libro, y recordaros que podéis leer el comienzo de La larga noche en este enlace, y ver la página del libro en http://loliperez.bubok.es

Besines.

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