Una sola palabra

Archivado en: Fotopoemas — Por Reset Reboot
El 20 marzo 2009 a las 0:05

Una sola palabra
Los labios apoyados sobre el frío cristal
la copa alzada, pero no bebo…
solo pienso.
El crepitar de las llamas, el frío del invierno,
un suspiro,un momento.
La botella a su mitad,
seamos realistas por un momento,
aunque solo sea eso.
La mirada perdida entre la alfombra y el suelo.
Tu compañía, y el silencio.
En mi mente van pasando lentamente los recuerdos,
los repito con mis labios sin que silbe el viento,
el licor de la vida poco a poco me va poseyendo
mientras por mi garganta aun sigue fluyendo.
Cierro los ojos, llorando por dentro
porque cualquiera sabe que no todo fue bueno
pero el mecer de las olas los empuja dentro
y la sonrisa suple lo que fueron lamentos.
Y, ¿como he podido llevarme a este extremo?
Pasan las horas y mis pies están quietos,
mis labios no hablan,
mis ojos fijos en el suelo
y la copa vacía otra vez sin quererlo.
Maquinalmente con una mano la lleno
ni la miro, estas ahí, te siento,
quieto, impasible, junto al fuego
y ni una palabra en tan largos momentos.
¿Como me he dejado llevar hasta esto?
Nunca, jamás, no permito eso…
y sin embargo aquí estoy, aun sabiendo,
aun libre de moverme donde me lleve el viento,
aun libre de hablar, de mentir, de escapar… y no quiero.
Aun sabiendo
donde llevan el camino, y lo quiero, y lo temo,
lo sabes, y sabes que es lo que me esta reteniendo
como la esposa de Lot mirando sus recuerdos.
Nunca debí dejar que pasara esto,
algo gano, algo pierdo,
pero solo eres tú, una persona, no más que eso,
tendría que serte vedado
como todos, como siempre… y sin embargo…
alzo la mirada y por fin te veo
exactamente igual que hace apenas un momento
una sonrisa me confirma que si que estas en lo cierto.
Abro mis labios, de un sorbo bebo,
mirándote a los ojos, quemándome por dentro,
y antes de darme cuenta, sin saber si es queriendo
mis labios sueltan la palabra, sonríes, y muero.

La Vela I

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El 9 marzo 2009 a las 21:52

La Vela I

I
Despierta…
Se siente aletargada, confusa, alerta…
Observa.
Se ha despertado y no sabe donde se encuentra.
Una gran sala, tapices que cuelgan.
Se sienta
y, al doblar las piernas,
encuentra su desnudez envuelta en tinieblas.
No distingue lo que la rodea:
el techo es alto, no se ven puertas,
no hay ventanas, no hay focos, no hay mesas.
Sólo paredes y tapices que cuelgan.
Agacha la cabeza.
Llora.
Y entonces… se da cuenta:
sí se ve algo de lo que la rodea
debe haber algo que alumbre, sea donde sea.
Camina.
Se seca las lágrimas, y atentamente mira.
Los tapices representan caras amigas,
desconocidas, pero aun así amigas.
La oscuridad es inmensa.
Por fin una cama y un vestido de seda.
Se acuesta….